Martes, 20 Marzo 2007 01:00

Nos quedamos sin científicos

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ciencia-ninosLas reflexiones de la autora (Estrella Gancedo Gordillo) apuntan a la pérdida de interés por parte de los alumnos a la hora de elegir un futuro profesional unido a la investigación científica.

El pasado verano he asistido a un curso de verano para profesores de Física de Secundaria y Bachillerato en el CERN (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear, por sus siglas en francés) en Ginebra junto a otros compañeros de Europa y América.
Cuando me enteré de que había sido seleccionada lo contaba alborozada a familiares y amigos, en cuyas caras de incomprensión leía que ni sabían qué era eso del CERN ni por qué tanta alegría.
En mis tiempos de estudiante de Física, el CERN era para nosotros algo así como la NASA pero en Europa, y pensábamos que sería igual de importante para el resto del mundo. Pero no, no es así y casi nadie sabe lo que es el CERN. Algún aficionado a la lectura conectaba esa palabra con el último best seller del autor de El código Da Vinci, que sitúa la acción de su libro Ángeles y demonios, precisamente en el CERN, el mayor laboratorio de Física del mundo, donde están los aceleradores de partículas, ésos que chocan partículas a velocidades altísimas, y eso sí suena de algo a algunos.

 

Faltan y faltarán científicos

 

Ya el primer día, durante la conferencia de inauguración, el director del programa, Rolf Landua, nos llamaba la atención sobre la alarmante falta de vocaciones científicas: en el año 2015 faltarán en Europa 700.000 científicos e ingenieros. Casi nadie quiere ya estudiar carreras científicas que. además de duras. no llevan en muchos casos a un futuro más brillante que cualquier estudio de duración y dificultad menores. En mi época, en la que había menos variedad de opciones académicas, muchos elegíamos las disciplinas científicas cuya salida posterior era la enseñanza en institutos, vía oposición, la empresa o la posibilidad de empezar a hacer méritos en la Universidad, para con el tiempo llegar a la deseada posición de estabilidad de profesor titular.

Con el correr de los años, he observado cómo aquellos que eligieron perseguir carreras científicas como investigadores en la Universidad no han visto, en muchos casos, sus esfuerzos recompensados con una mejora sustancial de su nivel de vida mientras otros, quizá menos ambiciosos, que a tenor de la realidad de nuestro país se conformaron con un puesto en la enseñanza no universitaria, disfrutan de unos sueldos parecidos si no mayores, y de unas condiciones de trabajo mejores que las suyas.

Hoy día, en una era marcada por la necesidad de gratificación inmediata en todas las esferas de la vida, ¿quién quiere ser un científico?, ¿quién quiere dedicar su tiempo y su esfuerzo a saber más? ¿Podemos nosotros como profesores comunicar algo de ese entusiasmo que nos hizo decidirnos a estudiar una carrera científica a nuestros alumnos? ¿Pero cuántos de nosotros mantenemos aún ese entusiasmo tras años de “enseñar lo mismo”?

Tenemos estudiantes desmotivados, profesores que no conocen lo último de sus materias científicas, una Universidad que se preocupa por los futuros investigadores pero tiene en muchos casos olvidados a los profesores de Secundaria y Bachillerato, y unos centros de investigación que realizan su labor callada lejos de la sociedad. Si pudiéramos establecer contacto directo entre todas las partes, si pudiéramos llevar la fascinación de la investigación a la clase...

En las tres semanas que duró nuestra estancia en el CERN tuvimos la oportunidad de conocer de primera mano a investigadores y sus descubrimientos, de conocer el estado de la Física actual y de replantearnos nuestro papel como profesores.
El papel del docente

Como estudiante que fui esas tres semanas, sentí que me faltaba tanto por aprender, que no había respuestas en muchos casos para todas nuestras preguntas, que eso era la ciencia, preguntas..., que me gustaría ser capaz de comunicarlo a mis otros compañeros profesores y a los alumnos, que no tenemos todas las respuestas, que no saber no está mal. Aprendí a decir “No sé” con confianza. “No sé”, pero puedo encontrar quién lo sabe. Uno de los compañeros italianos me hizo una revelación: la ciencia ya no es patrimonio de un individuo solo sino de la comunidad: este sabe un trocito, el otro otra parte...

¿Y el profesor de Secundaria y Bachillerato?, ¿qué somos nosotros?, ¿qué papel podemos jugar? Si no somos expertos en nada, si solo transmitimos, en el mejor de los casos. Durante los primeros días, enfrentada con mi propia incapacidad de comprender todo lo que se nos explicaba sobre las últimas teorías que explican la naturaleza, casi me planteaba qué demonios hacía yo allí y qué podía hacer en el futuro. Por mi mente cruzó hasta el abandonar la enseñanza o al menos cambiar la especialidad por otra más sencilla y con menos incertidumbres. Con la sucesión de los días me vino la respuesta, como profesores de Física podíamos intentar aprender más de nuestra disciplina para transmitir lo esencial y la pasión por saber más. Podemos luchar para no quedarnos estancados en los conocimientos recibidos que nos han proporcionado un puesto de trabajo estable y demostrar que profesor-estudiante es como la dualidad onda-partícula, por utilizar una analogía de Física Moderna: los conceptos de profesor-alumno deben ir indiscutiblemente unidos y revelarse uno u otro según la situación.

En una sociedad en la que ya se siente la necesidad de renovarse y actualizarse continuamente para adaptarse a las cambiantes circunstancias del mercado laboral, un profesor tiene que estar a la altura de forma especial, por la gran responsabilidad que tiene en la formación de las nuevas generaciones. Si desde las Administraciones nos ayudaran y motivaran para “estar al día”, seguro que los profesores demostraríamos que siempre nos gustó aprender.

Repasamos cómo es la enseñanza de la Física en Secundaria y Bachillerato en los diferentes países y concluimos que lo que enseñamos se hace de forma deductiva principalmente, y abarca desde 1680 a 1840 más o menos... Vamos, que lo que enseñamos es Historia. ¿Cómo vamos a poder conectar estos contenidos con la tecnología y la ciencia de vanguardia? ¿A quién pretendemos interesar así?

Pero también nosotros, los profesores, necesitamos motivación y para ello, entre otras cosas, es necesario estrechar las relaciones con los que están “haciendo ciencia”, que nos cuenten sobre lo que hacen: tópicos de Física Moderna tan atractivos como antimateria, agujeros negros, dilatación del tiempo, energía oscura, gravitación, materia oscura, el big bang, que excitan la imaginación y el deseo de saber más y que se pueden conectar con lo que enseñamos en las aulas.

La ciencia puede ser presentada de forma interesante y en eso se pueden revelar muy útiles las tecnologías de la información y comunicación que con sus atractivas simulaciones e animaciones interactivas pueden ayudar a que los estudiantes comprendan fácilmente conceptos complicados que en el pasado eran presentados únicamente mediante la tiza y la palabra.
La modestia de un Nobel

El último día del curso tuvimos la oportunidad de conocer a Jack Steinberger, un premio Nobel que salió del CERN quien, a sus 83 años, viste en pantalones cortos y camiseta del partido de los “verdes” y va en bicicleta al trabajo. Nos habló de sus recuerdos y de los “grandes” que conoció como Enrico Fermi. Hablaba de los “grandes” como si él no lo fuera. Parecía sentir que no merecía el galardón, de tan humilde que se presentó. Le preguntamos si aconsejaría hoy día a los estudiantes de Bachillerato estudiar la carrera de Física y dudó. En su época, decía él, consiguió su plaza en la Universidad a los 28 años, hoy en día serás afortunado si ocurre cerca de los 40. También en su época él solo podía realizar el experimento y éstos no eran tan largos en el tiempo; hoy día son equipos de investigadores los que, en el caso de la Física de Partículas, preparan un experimento como el LHC.

Para nosotros, los profesores, fue una experiencia enriquecedora desde el punto de vista profesional y, por supuesto, personal. Creamos una gran familia multicultural, que aún mantiene contacto gracias a la ,ed. Una pequeña comunidad dentro de la gran comunidad científica. Uno de los compañeros profesores comentó que en el CERN había “respirado” ciencia, rodeado por físicos y físicas, ingenieros e ingenieras a los que te encuentras en el comedor, o en los jardines, unos altos, otros bajos, unos guapos, otros feos, unos de look actual, otros más conservadores en su apariencia, de diferentes lenguas y credos.

A mi vuelta de esta extraordinaria experiencia me propuse el objetivo de compartirla con mis compañeros, ya que, como tuve oportunidad de comentar delante del Director General del CERN cuando se acercó a despedirnos el último día: “Me llevo algo del CERN que no es materia ordinaria, tampoco se trata de materia oscura o energía oscura (nos contaron que el Universo está formado en su mayor parte por materia y energía oscura) aunque sí que es algún tipo de energía, pero seguro que no es oscura. Se llama inspiración. Y como me gustaría restablecer el equilibrio, me propongo comunicarla a mis compañeros y alumnos, de forma que, un día, ellos la traigan de vuelta al CERN”.

Nota

Si algún compañero de Física que sepa inglés quiere participar en el programa HST2007, puede visitar www.cern.ch, la web del CERN donde encontrará más detalles sobre el Programa.
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